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"Sociedad
Civil, Democracia e Integración"
Montevideo,
11,12 y 13 de marzo de 2004.
PALABRAS DE APERTURA DEL VI
CORREDOR DE LAS IDEAS DEL CONO SUR: “SOCIEDAD CIVIL,
DEMOCRACIA E INTEGRACIÓN”, Montevideo, Uruguay,
11 de marzo de 2004.
Señor Decano de la Facultad
de Derecho de la Universidad de la República, Dr. Alejandro
Abal Oliú; señor Manuel Bernales, representante
de la UNESCO, Dr. Arturo Andrés Roig, Profesor Emérito
de la Universidad Nacional de Cuyo (Argentina); estimados
y estimadas participantes y asistentes del exterior, del interior
y de Montevideo; académicos, docentes, estudiantes
y público en general; amigas y amigos: es para mí,
como responsable de la organización de este encuentro,
un deber y un honor darles la bienvenida: están ustedes
en su casa.
El “Corredor de las Ideas del Cono Sur”, tuvo
sus anteriores encuentros en Maldonado, Uruguay (1998), Sâo
Leopoldo, Brasil (1999), Valparaíso, Chile (2000),
Asunción, Paraguay (2001) y Río Cuarto, Argentina
(2002).
Esta segunda instancia en Uruguay que iniciamos en estos momentos,
marca el circuito cumplido de un “corredor” que,
año tras año, recorrió los países
de la región.
No se trata sin embargo de un mero retorno al punto de partida;
asistimos al comienzo de una nueva etapa, en que nuestro “Corredor
de las ideas del Cono Sur”, parece haber consolidado
el sentido de su presencia y su legitimidad.
Nos encontramos hoy reunidos en este Paraninfo de la Universidad
de la República, uno de los espacios más emblemáticos
en nuestro país para la expresión y el debate
pluralista de las ideas; el de una Universidad autónoma
y cogobernada, históricamente comprometida con la práctica
y defensa de los valores y procedimientos que hacen a lo mejor
de nuestra tradición republicana y democrática.
El amparo de este espacio físico e institucional para
nuestras exposiciones y deliberaciones, implica para la actividad
que nos convoca, un significativo reconocimiento, una importante
visibilidad y por lo tanto, una no menos importante responsabilidad.
Han sido y son motivos fundantes del “Corredor de las
Ideas del Cono Sur”, las perspectivas del pensamiento
latinoamericano en especial referencia a los problemas de
la identidad, de los derechos humanos, de la democracia y
de la integración.
La profundización de las líneas dominantes de
la globalización en curso, y su sobredeterminación
fundamentalista por parte de los poderes que promueven las
aludidas líneas y controlan su realización a
través del recurso de la guerra; la que buscan legitimar
como la política por otros medios, no han hecho sino
fortalecer la validez y la vigencia de esos motivos fundantes.
En atención a los mismos, este segundo capítulo
uruguayo del “Corredor de las Ideas” ha definido
su convocatoria en torno a “Sociedad civil, democracia
e integración”.
El sentido de nuestra convocatoria, ha sido procurar respuestas
sobre la realidad de la “sociedad civil” en los
países de la región, así como sobre el
papel efectivo o posible que a la misma puede caberle, a través
de sus diversas expresiones, tanto en la construcción
de “democracia”, como en la definición
de los procesos de “integración”.
Las preocupaciones que la han motivado, surgen de nuestra
experiencia concreta. Como integrantes de la “sociedad
civil”, al menos en alguna de las versiones de este
concepto, hemos sido, sea intencionalmente o no intencionalmente,
co-protagonistas en la construcción de “democracia”
que orientó la transición desde las dictaduras
hasta las actuales democracias pos-dictatoriales. También
como miembros de la “sociedad civil” estamos involucrados
en procesos y proyectos de “integración”
que nos comprometen vitalmente, sobre los cuáles por
lo tanto, entendemos un deber tener pensamiento fundamentado,
y un derecho, el que sea tomado en cuenta en un orden efectivamente
democrático.
Se trata pues de preocupaciones radicales, esto es, vienen
de la “raíz” misma de nuestra existencia
y experiencia histórico-social.
En nuestro encuentro multidisciplinario, las líneas
de respuesta, no obstante orientarse, sea hacia la abstracción
del concepto y la teoría, o hacia la facticidad del
pasado-presente; convergerán de distintas maneras en
el aporte a la elucidación y construcción de
nuestro futuro.
Tanto en dirección teórica como en dirección
empírica, cualquiera de nuestros “conceptos -
clave”, como sus relaciones efectivas o posibles, implican
relaciones con otros muchos conceptos y las realidades por
ellos significadas. Pueden presumirse las dificultades que
deben enfrentar tanto el pensamiento teórico, como
la investigación empírica y las construcciones
normativas.
Así, por ejemplo, la “sociedad civil”,
debe ser discernida en sí misma y en sus relaciones
y tensiones con el “Estado”, el “mercado”,
la “sociedad política” y los “movimientos
sociales (viejos y nuevos)”, que expresiones tan singulares
y diferentes tienen en la región, como el “MST”
en Brasil o los “piqueteros” en Argentina.
“ Democracia”, tanto en lo conceptual como en
lo histórico supone relaciones y tensiones con el “Autoritarismo”
y la “Dictadura” y distintas formas teóricas
y experiencias históricas de transición desde
estas formas anti-democráticas, involucrando una gama
de adjetivaciones que parece tender a infinito, “controlada”,
“recortada”, “de baja intensidad”,
a partir de aquellos antecedentes, o “directa”,
“representativa”, “participativa”,
“delegativa”, según los modos de su ejercicio
cuando se piensa en la “democracia política”;
concepto este, que a su vez supone relaciones y tensiones
con la democracia “social”, la democracia “económica”
y la democracia “cultural”.
“Integración”, en el imaginario del pensamiento
latinoamericano, aparece como idea- fuerza o idea reguladora
desde el libertador Simón Bolívar, como “integración
en la libertad”. La referencia a esa idea reguladora
actualizada a través del tiempo, supone complejos discernimientos
de carácter jurídico, político, económico,
social , cultural y ético. Importa también la
significación de las modalidades de integración
en curso, posibles o deseables, en relación a la auto-integración
de las sociedades que procuran integrarse entre sí.
Las cuestiones señaladas a título de ejemplo
y muchas otras harán parte de exposiciones, cuya diversidad
anuncia la potencial riqueza de nuestros eventuales debates.
Los ejes de nuestra convocatoria adquieren además sentido
en nuestra propia articulación como expresión
de la “sociedad civil”, en la dinámica
de esta efectiva experiencia de “integración”,
y en la observancia de aspectos sustantivos y procedimentales
de la “democracia”, que nuestro encuentro quiere
promover.
En nombre de la Comisión Organizadora, que integro
con los profesores Raquel García Bouzas, Gerardo Garay,
Juan Carlos Iglesias, Mauricio Langón, Mario López
y Miguel Serna, quiero agradecer los auspicios a nuestro evento
de la Universidad de la República a través de
la Facultad de Derecho, la Facultad de Ciencias Sociales y
la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación;
de la Intendencia Municipal de Montevideo, de la Junta Departamental
de Montevideo, de la UNESCO a través de la Oficina
Regional para la Ciencia y la Tecnología, del Centro
UNESCO de Montevideo, y de la Asociación Filosófica
del Uruguay.
Un especial agradecimiento al apoyo institucional de la Universidad
de la República que nos permite sesionar en este Paraninfo,
así como al personal encargado del funcionamiento del
mismo, que nos ha recibido con la mejor disposición.
Igualmente a la Facultad de Derecho, que ha abierto sus aulas
para el funcionamiento de nuestras Comisiones y nos ha facilitado
algunos medios técnicos imprescindibles para nuestros
cometidos, a través de una excelente disposición
de sus funcionarios, que también quiero destacar.
De otras maneras, por estar más alejadas en el espacio,
aunque igualmente próximas en el espíritu, la
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
y la Facultad de Ciencias Sociales, han brindado apoyos concretos,
por lo que cabe el agradecimiento a las instituciones como
a las personas a través de las cuales estas operan.
A la Intendencia Municipal de Montevideo y a la Junta Departamental
de Montevideo, por los apoyos que nos han brindado de acuerdo
a sus posibilidades materiales y sus políticas culturales,
y en particular, a las personas que han impulsado la favorable
resolución de algunas de nuestras solicitudes.
A la Asociación Filosófica del Uruguay, por
haberse hecho cargo de la ardua tarea de la gestión
administrativa de este evento, así como del respaldo
financiero para los gastos imprescindibles, sin el cual, en
un contexto de recursos particularmente escasos, nuestra reunión
no hubiera sido posible.
A voluntarios y voluntarias que están colaborando en
estos días con nosotros, restándole tiempo a
sus propias obligaciones.
Y por supuesto, a todos ustedes, los invitados a participar
y quienes espontáneamente han decidido hacerlo, especialmente
los que han viajado desde el exterior, sin otra retribución
que la que pueda brindar la experiencia siempre estimulante
de un encuentro.
Soy consciente de los innumerables defectos de nuestra organización,
de los cuales debo confesarme en última instancia,
responsable. Apelo a vuestra comprensión y comprometo
nuestros esfuerzos en la resolución de situaciones
que esté dentro de nuestras posibilidades resolver.
Finalmente, para terminar, voy a pedir a ustedes que nos pongamos
de pie y guardemos un minuto de silencio, en homenaje a recordados
maestros y amigos fallecidos en el correr del año pasado,
de distintas maneras vinculados al “Corredor de las
Ideas del Cono Sur”: el argentino Gregorio Recondo y
los uruguayos Carlos Mato y Arturo Ardao.
(…)
Muchas gracias.
Yamandú Acosta
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