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"Cultura
Política y Democracia en América Latina. Humanismos perspectivas
y praxis alternativas en la encrucijada"
Universidad
Nacional de Río Cuarto. Facultad de Ciencias Humanas.
20, 21 y 22 de Noviembre de 2002
Discurso
Decana RÍO CUARTO
Sr. Rector, Sr. Intendente Municipal, Sr. Representante
del Corredor de las Ideas en la Argentina, Sr. Presidente
del Comité Ejecutivo del Vº Encuentro, demás autoridades presentes,
Sras., Sres.
Es una feliz coincidencia que la
primera reunión del Corredor de las Ideas en nuestra
Universidad se lleve a cabo en el mismo año en que cumplimos
30 años del inicio de nuestras actividades académicas. Y también
lo es que en este momento singular tengamos la inmensa alegría
de compartir este Encuentro con latinoamericanos notables
como Leopoldo Zea, Arturo Andres Roig y tantos hombres y mujeres
comprometidos con el presente y futuro de nuestra América.
Este Vº Encuentro se constituye en un ámbito
propicio para la reflexión y la propuesta en torno a temas
fundamentales. Voy a detenerme en la que me resulta mas convocante:
la de replantear la integración, esta apuesta por una
integración humanista, con justicia social y democracias participativas.
Y por que la universidad asuma su papel dentro
del MERCOSUR del conocimiento y en la orientación de las sociedades,
hasta convertirse en una casa de la esperanza, tal como lo
expresa el Comité Ejecutivo.
Es importante, entonces, reparar en las diferencias
sustanciales que entrañan los proyectos de cooperación comercial
que incluimos, desde la teoría, en la categoría de "integración"
unidimensional, de aquellos que se orientan hacia una integración
multidimensional, cuya construcción exige la participación
de todos los sectores de la sociedad.
Desde el centro hegemónico continental continúan
generándose esquemas comerciales de dominación que reconocen
sus antecedentes en la Doctrina Monroe, La Doctrina del Destino
Manifiesto, el panamericanismo y el actual ínter americanismo,
todos portadores de una falsa utopía generadora y reafirmadora
de la subordinación latinoamericana. Su actualización
es el proyecto del ALCA, que no contempla las especificaciones
de Latinoamérica y solo la considera un engranaje del comercio
internacional en la cual las reglas y aun las excepciones
a las reglas las impone el capital.
Esta "integración" unidimensional, orientada
exclusivamente a objetivos económicos, y estructurada mediante
instrumentos tales como el poder y la riqueza, surgió del
pensamiento neoclásico. Su aplicación en América Latina basada
en una primera etapa, en el estructuralismo, no permitió superar
la situación subordinada de la región. La nueva versión propuesta
por el neoliberalismo, esta orientada a consolidar el sistema
hegemónico.
La lógica del capital, individualista, competitivo,
excluyente, se corresponde con un proyecto globalizador que,
lejos de significar oportunidades para todos, intrínsicamente
resulta en concentración de poder de minorías, acompañada
de menosprecio –teóricamente sustentado- por los económicamente
mas débiles, con lo cual se justifica la desigualdad en aumento.
Simultáneamente, la mayoría de los procesos
erróneamente identificados como de "integración", se adaptan
al modelo de regionalismo impuesto por la globalización neoliberal.
La alternativa al proyecto hegemónico continental
en el que se inscribe este tipo de acuerdo comerciales, es
el proyecto de la integración latinoamericana. Que se inscribe
en una corriente de ideas que comienza en los albores de la
independencia y que fue concebida como un proceso que daría
fortaleza y bienestar a nuestras naciones y nuestros pueblos.
En consecuencia, su componente básico, su lógica,
no es la de la competencia, sino la de la solidaridad. De
modo que debemos asumirla así y defender su conceptuación
original.
En este caso, el termino incluye también un
concepto identitario, el nosotros que incluye a todos los
latinoamericanos.
Esta claro que hay diferencias, particularidades
importantes, pero ellas no deben ser obstáculo sino motivación
que nos predisponga para la unidad en la diversidad. Unidad
y diversidad vistas como expresión de la mas autentica universalidad,
como nos dice Zea.
En términos de temporalidad, el momento actual
aparece optimo, Ante el avance de una propuesta que no respeta
nuestra identidad, nos vemos convocados a asumirla, a redescubrirla.
O, en todo caso, a construirla. Es un desafío de encontrar
el nosotros, lo nuestro.
De acuerdo con Roig, partimos desde una posición
en la que somos sujetos. Y asumimos que la diversidad no proviene
de la individualidad como monada cerrada sino de la inserción
en una pluralidad que es social e histórica y que la hace
posible. Es decir que hay un "yo" y , al mismo tiempo, un
"nosotros".
Ese nosotros es América Latina: un conjunto
de países dependientes de centros de poder que han influenciado,
entre otros aspectos, su pensamiento. Frente a ese pensamiento
impuesto los latinoamericanos debemos construir un ámbito
de identificación positiva para generar proyectos alternativos,
y entre ellos, el de una integración liberadora.
Tenemos ya proyectos promisorios como el Sistema
de la Integración Centroamericana o el MERCOSUR. Pero hay
mucho por hacer todavía.
Las declaraciones superan ampliamente a las
concreciones.
Contamos, por ejemplo, con el Sector Educativo
del MERCOSUR y con el MERCOSUR Cultural que nos proponen:
La formación de una conciencia ciudadana favorable
al proceso de integración; la reafirmación de la Identidad
Cultural; el fortalecimiento de la democracia en el marco
de la integración; el desarrollo de la identidad regional,
por medio del estimulo al conocimiento mutuo y a una cultura
de integración; el fortalecimiento del dialogo con la sociedad
para involucrar a los distintos actores en el proceso de integración.
Sin embargo, cuando preguntamos a nuestros
estudiantes, a los maestros, a nuestros vecinos de barrio,
a los pequeños comerciantes, a los sindicalistas locales,
a nuestros médicos, a los gestores culturales de nuestro municipio,
si alguna vez fueron convocados para participar en actividades
relacionadas con el MERCOSUR, la inmensa mayoría nos dice
no, nunca. La gran deuda continua siendo la de la participación
efectiva de la sociedad en su conjunto. Las convocatorias
son restringidas y el proceso de toma de decisiones sigue
hegemonizado por los representantes gubernamentales y los
grandes empresarios.
Pero se trata de un proyecto con enormes posibilidades.
Y nosotros debemos contribuir a su transformación en una integración
multidimensional que aporta a la verdadera integración latinoamericana,
probablemente la gran oportunidad de superar esta dependencia
alienante y de recorrer el camino hacia un autentico ejercicio
de dignidad humana.
Latinoamérica, en conjunto, carece de una conciencia
integracionista. Necesitamos incorporarla a nuestra vida diaria
para intentar, con todos, alcanzar un desarrollo solidario
y equilibrado. Las diferencias subregionales y nacionales
deben convertirse en elementos enriquecedores de un proceso
que deberá ser común. Para ello, debemos superar esquema elitistas
que devienen desintegradores.
La integración regional es u proceso tan complejo
como ineludible su consecución. Verdadero reto a la inteligencia
y a la imaginación pero mas aun a la responsabilidad de quienes
deben formular y administrar las políticas adecuadas y de
quienes, desde nuestro puesto de trabajo, nos sentimos comprometidos
en la búsqueda de soluciones.
La integración es un derecho de todos los latinoamericanos.
Son menos los que tienen el deber de procurarla; entre ellos,
los universitarios. Desde los centros académicos debe realizarse
la exploración, el análisis, el diagnostico, la reflexión,
la propuesta. Y desde las Ciencias Sociales especialmente,
debemos capacitarnos para contribuir mediante la docencia,
la investigación, el asesoramiento y toda acción que pueda
emprenderse con fundamento y eficacia.
Analizando las experiencias históricas, revisando
los éxitos y los fracasos y precisando las causas profundas
que han actuado y actúan obstaculizando un desarrollo pleno
e independiente.
Afinando las estrategias y acelerando el proceso
en todos los campos; el espectro es casi infinito; insoslayable
es: para que, para quienes, desde donde y con quienes.
Respetando las particularidades de cada grupo
humano, la singularidad de cada etnia, alcanzando la unidad
en la diversidad. La región deberá, preservar su identidad
mientras logra decidir por si misma su destino, relacionándose
con la comunidad internacional desde una digna y respetable
posición latinoamericana.
Con Bolívar aspiramos a una integración en
la libertad y con Marti proclamamos que ha llegado la hora
de declarar la segunda independencia.
No necesito decirles que nos atrevamos a soñar
porque si ustedes están aquí, ya lo están haciendo. Soñamos
que otro mundo es posible y desde nuestro lugar trabajamos
con fervor en su construcción.
Finalmente debo expresar que quienes nos encontramos
a cargo de la conducción de nuestra Facultad retomamos con
entusiasmo el compromiso asumido por las autoridades anteriores
en apoyo a este Vº Encuentro del Corredor de las Ideas y a
quienes han contribuido con su tiempo y sus esfuerzos para
llevar adelante su organización.
Les doy la bienvenida en nombre
de la Facultad de Ciencias Humanas, nuestras puertas ya se
abrieron para ustedes y así continuaran y les deseo un encuentro
fructífero para todos y en especial para que contribuya a
la construcción de la integración de Nuestra América.
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