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Autor:
Antonio
V. Pecci
FUENTE: Correo Semanal
Diario Última Hora
Fecha 21 de agosto de 2004 |
UN
CONCIERTO MEMORABLE EN LA CAPITAL PORTEÑA
"Era un luchador por la paz"
Don Máximo Gómez, amigo y colaborador de Flores en Buenos
Aires, evoca el gran concierto en el Politeama en el año 1954.
Don
Máximo Gómez, oriundo de Zeballos Cué, a sus 75 años
se mantiene lúcido. En 1948 emigró a Buenos Aires, luego
de haber estado preso por su participación en la Revolución
del 47 junto a las fuerzas de la Marina, donde realizaba su conscripción.
Conoce en el exilio a Elvio Romero, Óscar Clérici, Alfredo
Alcorta y al maestro José Asunción Flores, entre otros.
"Lo conocí a Flores en el Movimiento por la Paz del Mundo
y la liberación de los presos políticos paraguayos. Juntábamos
firmas y escribíamos cartas. Hacíamos panfleteadas en sitios
como Retiro, Constitución, en la cancha de Boca Juniors, de Independiente,
denunciando el apresamiento de los compatriotas. Y en los picnics donde
íbamos con Flores en Martínez, Quilmes. También colaboraban
en esta labor solidaria Elvio Romero, el pintor Carlos Garcete, el músico
Severo Rodas, los guitarristas Castro y Noguera."
Gómez sería un colaborador estrecho del maestro Flores para
la organización de un congreso clandestino del Movimiento Mundial
por la Paz que se realizaría en Villa Udaondo, en Castelar, en
los primeros años del 50.
"De él participaron Pablo Neruda, Jorge Amado, Pablo Picasso,
Osvaldo Pugliese, los hermanos Stampone, el cellista Pablo Casals y, desde
luego, Flores. Muchos de ellos venían de incógnito. Yo era
el chofer que los traía y llevaba al hotel y al aeropuerto a cada
uno de ellos; además, vivía en esa quinta. Luego de esa
reunión surgió un manifiesto sobre el lanzamiento de la
bomba sobre Hiroshima, el imperialismo y la lucha por la paz."
Don Máximo Gómez trabajaba en un gran taller mecánico
en el Barrio Norte, French 2.740 entre Agüero y Laprida, propiedad
del encarnaceno Pedro Fernández, donde concurrían músicos
como Flores, Juan Escobar, Francisco Alvarenga y otros. "Flores iba
a merendar conmigo porque le gustaba el cocido con galleta. Siempre andaba
con un montón de partituras bajo el brazo."
El concierto
en el Politeama
"Trabajábamos
vendiendo las adhesiónes para el concierto que organizó
el maestro en diciembre de 1954, con la participación de Emilio
Vaesken, Ariel Ramírez y Jacinto Herrera, quien presentaba los
temas. Recorríamos las villas de paraguayos y teníamos el
apoyo de muchos escritores, artistas y amigos argentinos. Allí
se estrenó "Ahendu nde sapukái", una nueva versión
de "Buenos Aires, salud", y se interpretaron obras como "Pyhare
pyte" e "India". Participaban artistas paraguayos y argentinos.
Ariel Ramírez, Atahualpa Yupanqui y otros se solidarizaban mucho
con los paraguayos, por la situación crítica que había
atravesado nuestro país. El concierto fue un éxito total,
no había más localidades, había gente parada, personas
que gritaban. Se tocaba la música paraguaya y la gente vibraba.
Cuando se cerró con "Campamento Cerro León" la
gente rompía la butaca, sin darse cuenta, de la emoción,
del deseo de venir. Los diarios dieron destaque al concierto, que fue
pasado por Radio El Mundo.
Flores nunca se olvidó de Paraguay. Siempre se mantuvo en un nivel
de vida modesto, vivía de sus derechos autorales en SADAYC. En
cuanto a los conciertos, todo lo que se recaudaba era para el movimiento
de solidaridad con los presos paraguayos. La doctora Esther Ballestrino
fue también una gran colaboradora de todos estos emprendimientos.
"Flores vivía muy atento a las corrientes musicales africana,
europea, americana y decía: 'Posiblemente nos va a invadir la influencia
imperialista' y consideraba que su creación era un aporte para
la independencia cultural de nuestro país." Indica, finalmente,
que soñaba con dirigir un conservatorio para formar futuros intérpretes
y compositores y dimensionar la música universal.
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